- El hipotecón
Jean-Claude Trichet se metió en un buen barrizal el 5 de junio pasado, cuando anunció que existía la posibilidad de que en la próxima reunión, que se celebra hoy mismo, los tipos de interés suban desde el 4% actual hasta el 4,25%. Fue soltar por su boquita ese mensaje y dispararse las expectativas de mercado sobre el precio del dinero.
- ¿Quieres asistir a un congreso de partido?
Para un partido político es importantísimo difundir su argumentario, las opiniones de sus líderes o sus impresiones sobre los más diversos temas. Esa difusión es importante en la medida de que pueden conseguir más apoyos, darse más a conocer y, en definitiva, más votos en las siguientes elecciones.
- De reputaciones y amistades
Es un tópico gastado decir que es necesario tener una buena reputación para llegar lejos. De hecho, a veces se dice que con tener buena fama basta (cría fama y échate a dormir) para que las cosas le vayan bien a uno; todo el mundo puede nombrar al menos un actor o futbolista que viven de ello.
- ¿SÃndrome de depresión post-aborto?
No es muy conocido en nuestro país, aunque ya empieza a ser publicitado por los grupos “provida” que tan ruidosos se están haciendo últimamente. Pretenden que abortar no es un procedimiento inocuo para la mujer, y que muchas terminan sufriendo patologías psicológicas a causa de la intervención.Hay muchos argumentos y evidencia empírica para contrarrestar esas afirmaciones, pero esta vez me limitaré a recopilar mi experiencia personal para explicar que sí, la depresión post-aborto existe.
- La “derecha moderna”, populismo y teorÃa económica:el caso de Sarkozy
Existe un mito en la política económica que asume que la derecha es más eficiente gestionando la economía. La pregunta desde luego es relevante; las ideologías son sistemas de respuesta alos problemas reales y, por lo tanto , las hay mejores y peores.
- Ciberactivistas y organizaciones políticas II: ¿es el ciberactivismo la política del futuro?
Sigo con la serie (corta) de artículos alrededor del ciberactivismo y las organizaciones políticas que nace inspirado por las jornadas sobre política 2.0 que organizó el PSC y en la que fuí invitado a la mesa. Hoy entraré en el artículo que ha inspirado gran parte del debate entre la gente próxima al PSC y el PSOE alrededor del ciberactivismo, de este gran artículo analizaré una parte final ¿que han de hacer las organizaciones políticas para asumir el ciberactivismo?. Antoni indica que no se trata sólo de considerar la red como un campo más de combate ideológico, no hay que confundir el ciberactivismo con las propuestas sobre TIC, ni con canalizarlo en una sectorial de Sociedad de la Información.
La cultura digital es una ola de regeneración social (de ahí su fuerza política) que conecta con movimientos muy de fondo en nuestra sociedad: placer por el conocimiento compartido y por la creación de contenidos; alergia al adoctrinamiento ideológico; rechazo a la verticalidad organizativa; fórmulas más abiertas y puntuales para la colaboración; nuevos códigos relacionales y de socialización de intereses; reconocimiento a los liderazgos que crean valor; sensibilidad por los temas más cotidianos y personales; visión global de la realidad local y creatividad permanente como motor de la innovación. Hay esperanza de nuevos liderazgos. Pero en la Red sólo se reconoce la autoridad, no la jerarquía. Mejor las causas que los dogmas.
Así que no estamos hablando simplemente de nuevos militantes (cibermilitantes) o de un nuevo campo de batalla política (la Red). Tampoco se trata tan sólo de nuevas herramientas (blogs, wikis, twitter, redes, videopolítica). Ni tampoco se resuelve esta cuestión con una nueva sectorial (la de la sociedad del conocimiento y la información). No, no hablamos sólo de tecnología. Hablamos de la política del futuro. De comprenderla nuevamente, de repensarla en la sociedad red.
Pero aquí comienzan mis peros. Antoni abre un frente claro a favor de que el ciberactivismo es la política del futuro. Yo diría que más bien es el elemento que caracterizará el paradigma de la participación del futuro a corto plazo. Y digo que es el elemento que caracterizará no el único.
Si los años 80 fueron los años donde el paradigma orbitaba alrededor de la abertura a las entidades vecinales y los movimientos sociales como las entidades estudiantiles, y los años 90 fué la década de los fichajes mediáticos, de la abertura a nuevos sectores sociales como los empresarios, artistas, emprendedores, etc.. la participación política desde la perspectiva de los partidos políticos se orientará hacia los ciberactivistas como la novedad y la solución a la pérdida de activismo social y credibilidad de las organizaciones políticas. Pero antes de afirmar que el ciberactivismo es todo lo que dice Antoni me gustaría analizar algunas dudas que surgen después de leer el artículo.

¿Puede realmente el ciberactivismo fomentar un nuevo tipo de política?
Hay algunas esperanzas puestas en que el ciberactivismo sea la puerta que canalice las inquietudes de lo que es una sociedad letárgica, individualista y que se mueve para causas con tiempo de caducidad.
I. El ciberactivismo como canalización de las inquietudes individuales
Es verdad que el ciberactivismo tiene muchos elementos que permiten construir una forma de relación entre el individuo y su socieda que conjugan el individualismo de nuestra sociedad de consumo y el interés general. El ciberactivista puede dedicarse sólo a las causas y aspectos de la vida política que le interesen. A diferencia de su actividad de piedra picada donde depende que en la asamblea se hable de determinado tema, o que el conjunto de una agrupación o asociación tenga que validar sus propuestas para poder trabajar un determinado tema, el ciberactivista puede desde su individualismo lanzar una campaña, criticar una medida concreta, reflexionar sobre lo que le interesa y contactar con gente que esos mismos temas les interese. Se puede sumar a una acción y olvidarla casi al momento si cree que le está consumiendo demasiado tiempo.
Pero también ¿eso provoca que el ciberactivista sea una persona más implicada con su entorno, más solidaria e interesada por el interés general? Es posible que la primera parte sí que sea real… el ciberactivista no deja de ser un observador crítico de su entorno, capaz, además de comunicar. No sólo dejará su discrepancia y oposición en un ámbito personal, sinó que el mero hecho de comunicarlo a un ámbito algo más amplio hará que la política institucional sea más controlada. Más ojos, más bocas críticas, más voces discrepantes pone en un brete a una política institucional orientada más a sobrevivir al escrutinio de los mass-media que de los propios ciudadanos. Un ejemplo es la campaña por las 65 horas (la campaña impulsada por la blogosfera de críticas a la directiva, pero también la que se ha impulsado como reacción a la información trasladada desde los mass-media) que de golpe hizo que se focalizara la atención de los ciudadanos hacia la UE. Segúramente sin esa atención (venida desde los ciberactivistas y también desde los mass-media) la directiva de retorno hubiera pasado sin pena ni gloria en los editoriales y entre las mismas bitácoras que hemos criticado (o defendido) la actuación de los eurodiputados socialistas del PSOE (que no los del PSC).
El hecho es que el ciberactivismo trae un reto mayor a la política institucional. Los políticos que gestionan lo público tienen y tendrán una mayor presión y control social de lo que hacen. Su acción estará más juzgada y criticada (al menos con una crítica comunicada) de lo habitual. Eso es positivo y en esto el ciberactivismo ayuda y es clave.
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El ciberactivismo y la política deliberativa, su incidencia en la política institucional real
Pero veamos en otros aspectos… ¿se genera un mayor interés por la política de forma que se valore el interés general y no sólo la cultura de que hay de lo mío o el fenómeno NIMBY? Según don-aire la política 2.0 permite una mayor democracia deliberativa. En esto intentaré entrar en un futuro artículo, pero de partida digo que sí. Cultura deliberativa que permite que un ciudadano participe de un conjunto más amplio, de más voces y de su confrontación. Esa confrontación de voces permite que el ciudadano tenga una visión más amplia de lo que en un tema le interesa. Si ese ciudadano se llama alcalde del pueblo será fantástico porqué habrá escuchado más voces que a las que accede normalmente. Sus decisiones pueden tener en cuenta esta deliberación en la red y en la calle (la que él haya podido captar).
Ahora bien, para las instituciones y los políticos institucionales, hoy en día lo que se diga en la red se la trae al pairo… exceptuando algunos políticos (como el Presidente de la Junta de Extremadura y algunos regidores y diputados autonómicos y estatales). ¿De que sirve
- De banderas, selecciones, nacionalismos e identidades
El reciente éxito de la selección española en la Eurocopa ha provocado, a parte de la euforia deportiva, cierta normalización de la identidad española. Alrededor de este tema me sirve de percha para sacar a relucir algunos problemas referidos a las identidades nacionales.
Es curioso lo que el fútbol puede conseguir. Para alguien que no viva en Catalunya o en Euskadi, no entenderá que ondear una bandera española tiene ciertas connotaciones que no tienen en el resto del estado. Más allá de su uso institucional (del cuál también hablaré), la bandera española, hasta hace poco, era observada con cierta desconfianza. Y no por parte sólo de los nacionalistas catalanes, sinó porqué los que hacen uso de ella a nivel identitario en territorios como Catalunya y Euskadi es un sector españolista muy radicalizado… cercano a la ultraderecha predemocrática.

En cambio el día de la victoria de la selección española de fútbol, salieron cientos de banderas españolas (todas muy nuevas y compradas a última hora) ondeadas por centenares de catalanes en todos los pueblos y comarcas (incluso en las más soberanistas), que para nada se pueden calificar a todos ellos de radicales españolistas de ultraderecha (igual que tampoco se puede calificar a todos los que asistimos a las ofrendas a Rafael de Casanova con senyeras como radicales independentistas antisistema).
¿Y eso tiene algo bueno?. Sí, la normalización y coherencia personal de los sentimientos identitarios de muchos catalanes. Ser españolista estaba muy mal visto, en especial por los que reivindicaban el españolismo en Catalunya: lo hacían a la contra de los sentimientos identitarios de una gran parte de Catalunya, intentando forzar la confrontación social y desde planteamientos en algunos casos predemocráticos. Ahora, o al menos durante una noche, los que se sentían españoles pudieron expresarse con normalidad. Y eso es bueno, incluso para los soberanistas… a pesar de que haya quien no lo entienda y lo vea como una amenaza a Catalunya.
Y es bueno porqué en un país normal, la gente ha de poder expresar su sentimiento de identidad sin coacciones. No puede ser que los colombianos tengan menos prejuicios en ondear su bandera por la calle que los que se sienten fuertemente españoles. El sentimiento mayoritario de los catalanes (a parte de la nueva inmigración que ya comienzan a ser sociologicamente un peso importante) en el aspecto identitario es compartir una identidad nacional catalana y una identidad nacional española. Algunos con más peso de un lado y otros con más peso en otro, tan sólo un 25% o sólo se sienten muy españoles y poco catalanes, o al revés.
Eso para mí me es indiferente, la gente que sienta lo que quiera sentir (luego veremos si eso ha de tener o no una trascendencia a una organización de estado u otra). Ese domingo, los españolistas pudieron hacer sentir su voz y reivindicar su identidad nacional, y no hay ningún problema (más que el vandálico de unos pocos)… Ser españolista o sentirse fuertemente español es algo a lo que cualquier catalán ha de poder tener derecho sin sentirse estigmatizado. Y eso es algo que nos ha costado canalizar socialmente hasta hace bien poco (sobretodo insisto con las ganas de algunos españolistas de llevar el debate al sentido más reaccionario y rancio).
Usted, señor españolista tiene el derecho a sentirse identificado con un estado, una historia, una bandera, una selección, etc… y además incluso seguramente tenga algún sentimiento de identidad compartida con la catalana. Fantástico, su país no le coacciona para que no pueda expresar su sentimiento identitario. Un avance que también los nacionalistas catalanes deberían poder valorar de forma positiva. Ellos también merecen ese respeto a su identidad nacional, a poder expresarla y plantearla… a ondear sus banderas e incluso a aspirar el poder tener selecciones nacionales y otras formas de reconocimiento de su identidad.
Por otro lado y al hilo del debate que he tenido con Jose Luís Prieto en mi blog sobre el término Païssos Catalans, aquí también se produce un choque. A Jose Luís y seguramente a mucha gente que no han de tener sentimientos de nacionalismo español fuertemente arraigados les choca ese término, sienten como si un nacionalismo intentara colonizar algo que no le es propio. Bien, yo argumento dos cosas: Païssos Catalans es un término sociolingüístico, que asocia a un territorio una lengua (que compartiendo con otras) es oficial y reconocida y está implantada. Païssos Catalans es un término que no significa todo esto es Catalunya sinó equivalente al de Hispanidad referido al territorio donde el español (incluído también gran parte dels Païssos excepto el Alguer, Andorra y la Catalunya Nord) es un idioma reconocido, con presencia, etc… Si el término Païssos Catalans no gusta podemos utilizar el de territori Llemosí que es algo más feo y de menor implantación.
Es decir, se puede reivindicar el día de la Hispanidad y a la vez utilizar el término Païssos sin ser un esquizofrénico o atentar contra la identidad nacional de nadie. Pero es más, si alguna persona se siente identificada nacionalmente con els Païssos Catalans y el término sociolingüístico lo pretende utilizar en un ámbito de identificación nacional. También está en su derecho. Aunque yo no comparta esa imagen o esa identidad. Pero no sólo está en su derecho, sinó que además no tenemos porqué estar fiscalizándole.
Y es el gran problema de los que no somos nacionalistas, casi parecemos tan evangelizadores como los nacionalistas. Si nosotros no necesitamos una bandera para sentirnos identificados con una colectividad humana, es fantástico, pero no por ello es una opción más racional o mejor. La postura del no nacionalista no es superior o mejor o más correcta o más justa que la del nacionalista que tenga respeto por los valores democráticos y humanistas. Si alguien se siente identificado con els Païssos Catalans y se siente más cercano a una persona del Vallespir que a alguien de Almería, fantástico. De hecho cuando conoces el territorio dels Païssos te das cuenta que aunque sea de forma laxa practicamente en todos lados hay personas que sienten ese apego y existe ese reconocimiento. En el Conflent muchos franceses hablan de catalanes franceses y catalanes catalanes, y el hecho que en un estado con un mayor nivel de centralización y de identidad republicana que España, el departamento de Pirineos Orientales su emblema sean las 4 barras y en su publicidad se reconozcan como un país catalán, quiere indicar que esa identidad nacional (más laxa posiblemente que en el principado) sigue existiendo entre algunos franceses del Conflent, Vallespir y la Cerdanya francesa. Así que puede resultar casi natural para algunos catalanes o personas dels Païssos, sentir una identidad nacional más extensa que la de un territorio muy concreto y sentirse más afines a los aficionados de la USAP de Perpinyà o los alicantinos que a un señor de Teruel.
Pero ese no es el problema, los no nacionalistas nos creemos con cierta verdad y vemos el sentimiento de identidad nacional reivindicativo como algo arcaico y medieval. Un poco como los ateos nos pasa con las religiones, las identificamos con bastones emocionales que eran necesarios en una edad premoderna. Pero aún si dejáramos el respeto a la
- Ciberactivistas y organizaciones políticas (I)
Comienzo con una serie (corta) de artículos sobre el ciberactivismo y organizaciones políticas basada principalmente en el debate que se realizó en las jornadas que Lourdes Muñoz dirigió sobre política 2.0, las intervenciones de mis compañeros de mesa (Aintzane, Carme, la propia Lourdes, Marc Murtra y J.A. Donaire) y por supuesto a la reflexión de Antoni Gutiérrez-Rubí en su artículo del País.
Una previa, compro lo que dice Antoni en el artículo antes mencionado, prefiero llamarles ciberactivistas a cibermilitantes por las connotaciones que esto lleva.

Hoy en esta parte entraré en dos comentarios que se realizaron en el debate y que me gustaría complementar:
“El cambio tecnológico no ha sido tanto como el que se intenta aparentar”
En este aspecto he de darle la razón al compañero que lanzó esta reflexión. Es verdad, arrejuntar unas cuantas funcionalidades en algo llamado AJAX mola, lo mismo que diseñar programas que se instalan muy fácilmente en un servidor y que además permiten la gestión de contenidos de forma fácil (los CMS), pero no es lo mismo que crear el protocolo http o inventar una cosa llamada “e-mail”, o inventar un procesador que gestiona las comunicaciones entre dos máquinas llamado módem. Es verdad, el salto tecnológico de lo 2.0 es pequeño si comparamos con la implementación del protocolo http o la creación de servicios de internet segura, y mucho menos con los cambios que llevaron asociados a la invención y distribución de la imprenta.
Ahora bien, muchos cambios de paradigma social no se producen sólo por cambios tecnológicos significativamente importantes. Hablaré de un ejemplo clave que nos ayuda a entender esto de “por donde nacen los cambios asociados a la web 2.0″, y me iré unos pocos milenios atrás (3 aproximadamente), cuando en Europa la tecnología clave era el cobre, en el calcolítico las sociedades europeas eran poco diferentes a las que se habían dado en el neolítico y las que nacen de la extensión de la agricultura y la ganadería. El comercio era como mucho regional, poco intensivo en comparación al que se dió en épocas posteriores. Cuando el bronce se convierte en el metal de valor, en el metal clave para distinguir la tecnología de lo que llamamos sociedades del horizonte tecnológico del bronce, la sociedades europeas cambiaron bastante. Y eso que la tecnología del cobre al bronce no son muy diferentes, hacer una aleación es más difícil que obtener un arma o una herramienta de un sólo metal, los hornos son distintos, pero es un salto tecnológico más significativo el construir un arma de metal que hacerlo de hueso, madera, piedra u otro material. El salto tecnológico del neolítico al calcolítico es más significativo que el del calcolítico a la edad del bronce, pero en cambio en las sociedades europeas el cambio fué más significativo. ¿Porqué?, por algo asociado al bronce, la necesidad de dos metales que no se encontraban normalmente juntos y obligaba al comercio de estaño y cobre. Una sociedad calcolítica sólo necesitba de metal el cobre (y tal vez el oro u otros metales nobles, pero no en tan gran medida) para tener sus necesidades de metal cubierta. Pero esa sociedad calcolítica necestiaría encontrar estaño y si no lo tenía en su zona lo debía comerciar. Ya no sólo había algunos centros exportadores de cobre, sinó que estos a su vez eran importadores de estaño y viceversa. Con ello el comercio comenzó a ser mucho más importante y significativo. No había casi ninguna sociedad europea del bronce que no necesitara comerciar, y por tanto se crearon unas redes comerciales inmensas del báltico al mediterráneo del atlántico al Mar Negro, redes comerciales jamás observadas con esa intensidad y dimensión en Europa.
Por tanto la clave de internet 2.0 frente a la 1.0 (y la 1.5) no es sólo el ligero cambio tecnológico que ha ido acompañando (de forma contínua más que a saltos) internet, no es sólo los estándares XML, ni la generación de RSS, ni que los CMS sean más fáciles de manejar que un editor de texto corriente, ni la difusión del vídeo por internet, ni el streaming en directo, ni las redes de intercambio de programas, ni el programario libre disponible para ser toqueteado por todo cristo, etc… Eso es la base tecnológica e incluso el fruto tecnológico de la propia internet 2.0 (como los saltos que han ido dando los programas de código abierto y la superación de los CMS basados en este tipo de código a los CMS propietarios (como ASPNET)).
La gran clave de internet 2.0 está más en su uso social… en “el que hace la gente y cómo lo vive” y cómo eso se propaga en la sociedad. Hacer una web era sencillo, pero engorroso en la internet 1.0 de Geocities… hoy en día abrir un blog se hace en 2 minutos, cambiar la plantilla en 1 y en menos de 3 lo tienes montado al color que tú quieres en wordpress.com o en blogger.com, y si quieres hacer algo más pijotero tardarás un par de horas para hacer algo que antes tenías que dedicar como mínimo el doble y con mucho más trabajo de programación y maquetación en html de por medio, y con una (poca) facilidad de actualización horrible.
Bien, hoy en día el que hasta personas sin formación técnica se abran un blog permite que personas que no están sometidas a la cultura “geek” o a los pre-requisitos de conocer algo de programación o de conocer un informático que les ayude puedan aportar a la red bastantes cosas… Se ha pasado de una red donde el que generaba el contenido era alguien que o bien sabía mucho a nivel técnico o bien tenía pasta para pagar a alguien que tuviera esos conocimientos a que los contenidos los genera todo hijo de vecino. Pero es más, eso se ha retroalimentado, ha provocado que los que generaban contenidos de forma tímida lo hagan con más osadía, y ha generado lo que los antropólogos denominan su propio código social. A nivel político eso ha abierto una brecha participativa.. un espacio, un ágora que no está sometido a las lógicas mediáticas o de poder.
Y aquí está el cambio, si hablar en una agrupación puede dar canguele sobretodo si se discrepa en internet el campo está abonado, incluso la discrepancia premiada (más lectores, más comentarios, más visitas y más incentivos a continuar opinando de forma crítica) dentro de otra escala de valores. Luego entraré en todo esto… pero lo importante es que a pesar de que el cambio tecnológico pueda parecer insuficiente para hablar de un cambio, es el uso social lo que realmente permite hablar de otra forma de entender internet.
Por poner un ejemplo de que la tecnología (básica y necesaria) tiene un valor secundario (igual que la producción, básica y necesaria, tiene un valor secundario enfrente el consumo [y a los sociólogos y economistas me remito: Stiglitz, Galbraith, Bauman, Sping-Andersen et. al.] en la actual modernidad líquida (o sociedad de consumo para los amigos), yo he aportado mucho menos al cibersindicalismo que mi jefe a pesar que mis conocimientos tecnológicos y técnicos le superan con creces (algo de programar programo, incluso me atrevo a hacer aportaciones a la comunidad de desarrolladores de algunos CMS’s y hago “chapucillas” de programación cuando las necesito partiendo de 0), es más mi conocimiento de la red también son mejores, ahora bien, él tiene muy buenas ideas.. y a lo largo de los años ha logrado enfocarlas de forma que comunicativamente y estrategicamente se pueden implementar. Como sé que no leerá mi blog no gano ni pierdo en decirlo.. pero él ha aportado más que yo a todo esto del cibersindicalismo, sin conocer ni una coma de programación. La tecnología es necesaria, imprescindible, pero lo importante son las ideas de cómo utilizarla.
Los ciberactivistas quieren ser un lobbye
Otra de las objecciones que se hizo en la jornada que organizó el PSC. Una compañera de Tarragona lo soltó cuando comenté que una versión más “light” de la famosa enmienda de Facebook del PSOE fué rechazada por la federación de Barcelona del PSC y que eso implicaba que había reticencias dentro de la organización, precisamente por gente joven. El argumento era “que queríamos ser un lobbye”. Difícilmente yo quería organizar un lobbye, y menos uno en el que yo estaría fuera… Porqué la enmienda que se debatió era literalemente “que aquellos cibermilitantes sin encuadramiento en una agrupación local” tuvieran voz y voto. Yo tengo encuadramiento en una agrupación local, con bastante militancia de piedra picada y estando en la ejecutiva (llevando política municipal) y en el consejo de distrito (con la cartera de mantenimiento y movilidad), algo difícilmente compatible con vivir en el 2.0 y nada más. Y es más, quiero seguir militando en Horta-Guinardó y si se creara esa agrupación virtual no pasaría mi militancia allí.
Pero sí que es verdad que a pesar de lo que digan los estatutos del PSC (que ya incluyen la creación de esa agrupación virtual) el término cibermilitante genera reparos. No porqué se pretenda hacer un contrapoder a nadie (y si así fuera, antes tendríamos que mirar de que las sectoriales no tuvieran tampoco representación en los congresos… y sí la tienen y nadie pone excesivos peros), sinó porqué los cibermilitantes se identifican con frikies o rebotados y una agrupación de “talentos fallidos” siempre puede ser un serio problema para un stablishment intermedio que cree que lo mejor es dejar todo quietecito.
Y es verdad que las organizaciones necesitan tranquilidad y que tampoco se trata de crear “Ciutadans pel Càrrec 2.0″ pero es que si a los activistas de una organización política que hacen su labor en internet no se les reconoce de alguna manera, entonces seguimos premiando la mediocridad y dejando de lado el talento. Y no hablo por mí, que me siento bien reconocido por mi agrupación y sé que lo que hago es valorado por más gente, hablo por las personas que igual que en una agrupación local entran en esto de la blogosfera con toda la ilusión se vuelcan en defender unas ideas de una forma bastante más difícil que la política de consigna y eslógan (aquí toca hacer relato político, algo más complicado) y que no se les pueda reconocer una vinculació a la organización me parece mal. Aún a riesgo que una agrupación virtual pueda ser refugio de rebotados (también lo pueden ser las agrupaciones locales y las sectoriales y nadie dice nada), la injusticia que hacemos es poco justificable.
Además, seamos realistas, si quieres tocar algo de poder, por el momento eso está en el 0.0 o sea en el off-line, fuera de todo esto del 2.0 donde luchamos por ideas y con ideas, donde la lógica de poder es secundaria… Si quieres medrar, pásate por el despacho de algún jefe de la organización, en directo, hazte amiguete de él y crea una red, pero de relaciones sociales… Por el momento el ciberactivismo conlleva, como el activismo presencial, más curro que beneficios… cosa de la cuál, por cierto, no me quejo.
En fín, que la posibilidad que “esto marche de las manos” es relativa y es ponerse una tirita antes de la herida, en algo que desde el año 2000 el PSC ya reconoce como herramienta a crear (la agrupación virtual), es además bastante poco provable, y por último no justifica ni la injusticia, ni algo peor para la lógica organizativa: la pérdida de efectivos reclutables (y no hablo por mí… leches, que yo ahora estoy muy contento como estoy) y de efectivos activistas (aún más escasos que los anteriores). Porqué hay una parte de la sociedad, pequeña, que su principal activismo lo hace en internet 2.0 no de forma presencial, ¿porqué no reconocer ese activismo también y darle un ámbito dentro del partido?. Eso o los partidos cada vez representarán formas de hacer política más minoritarias (el míting, el eslogan) porqué incluso sus cuadros de piedra picada (como este que les habla) pasamos cada vez más a hacer ciberactivismo porqué en algunos aspectos es más efectivo y fácil de hacer.
Seguimos en el siguiente post…
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- cercabloc.cat el directori de blocs dels païssos catalans
L’amic Eduard Díaz ha creat una eina molt bona: cercablocs.cat el cercador (i indexador) de blocs dels païssos catalans. Té la virtualitat que és un cercador catalanosfèric (més ben dit, païssos catalanosfèrics) enlloc de només catosfèrics.. centrats en els blocs escrits en el que siguin que parlin des dels païssos.
L’eina és molt bona i reuneix la força de la geolocalització i de poder trobar blocs i blocaires a totes les eines i xarxes socials principals. Jo de moment m’he inscrit però us animo a que el visiteu i aneu indexant els vostres blocs a aquesta nova eina.
www.cercabloc.cat

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- El centenario del compañero Allende
No suelo comentar las actividades districtiles, hay otros compañeros como Joan, Ramón, Julia (que ya cita el acto de hoy) del grupo municipal socialista y otros compañeros de gobierno y oposición (Pere, Ana, Jordi y Jordi) que los comentan con más gracia que yo en sus blogs. Que le vamos a hacer hay quien tiene más capacidad de transmitir actividades culturales, de entidades, etc… con un toque más humano que el menda… y si ya hay 6 de los 7 consejeros de distrito de gobierno con blog que hacen un relato exhaustivo y con más talento que yo de los actos del distrito con la sobredosis de artículos que tengo en cola para escribir, delego completamente en ellos.

Esta foto no es del acto de ayer, sinó del último 11 de septiembre y está extraída del blog de Pere Nieto. El móbil no me sirvió para hacer una foto decente.
Ahora que pienso la hortaguinardosfera debe sentirse orgullosa de sus consellers de distrito de gobierno, 7 de los 10 tenemos blog.. y de los otros 3 uno de ellos lo ha llegado a tener, igual que la regidora. Como gobierno, al menos blogosféricamente cumplimos a la hora de mostrarnos en internet. La oposición sólo tiene un bloguero, Jordi Coronas de ERC, pero mantiene bien el tipo enfrente (de forma relativa, porqué la política 2.0 es más dialogante que confrontativa) de los 7 blogueros de gobierno.
Pero no me andaré por las ramas… a pesar de que tengo pendientes una serie de posts sobre los ciberactivistas (se lo debo a Lourdes porqué pidió que los que fuimos ponentes de la jornada precongresual sobre política 2.0 en el PSC le diéramos difusión y a Antoni Gutiérrez-Rubí al que le prometí que elaboraría algo citando su artículo del País) y el debate que hubo merece bien un relato y un análisis a posteriori, que tengo pendientes 2 relatos de ascensiones montañiles. A pesar que tengo también que citar novedades de la ETUC y la directiva de las 65 horas y por supuesto seguir con mi saga de los 100 blogoerrores (tal vez el blogoerror más gordo haya sido ponerme semejante reto que tardaré 2 años en acabarlo), voy a tratar sobre el acto que hemos realizado en el distrito.
Este acto merece que incluso este cacho carne con ojos se lance a explicarlo. Ayer se cumplió 100 años del nacimiento de Salvador Allende que como todo el mundo sabe fué Presidente de Chile y que además murió un 11 de septiembre del 1973 luchando contra los militares pinochetistas que dieron un golpe de estado que llevó a Chile a una de sus peores épocas.
En Barcelona existe una plaza en pleno barrio del Carmelo llamada Salvador Allende, donde desde hace muchos años se realiza el que posiblemente una de los primeros homenajes que desde la España democrática se le hizo al Presidente Allende y seguro que uno de los más emotivos. Cada 11 de septiembre día nacional de mi país también se conmemora la lucha de Salvador Allende y los demócratas chilenos contra las fuerzas fascistas en la plaza que he nombrado anteriormente.
Hoy no iba a ser menos, 100 años del nacimiento de Salvador Allende, y el ayuntamiento de Barcelona a través de los regidores de Horta-Guinardó (Elsa Blasco) y Grácia (Guillem Espriu) y con la presencia del Parlament de Catalunya (a través del diputado Roberto Labandera) y del cónsul de Chile y de varios consellers de distrito, vecinos, gente del mundo asociativo chileno, etc.. realizó una ofrenda floral institucional al busto de Salvador Allende.
Es bueno que se recuerde la figura de Salvador Allende, no sólo por lo que significó sinó por el descaro revisionista de algún historiador de este lado del charco y del otro. Aunque la figura de Salvador Allende no está exenta de polémica y yo seguramente no podría suscribir todo lo que decidió e hizo, lo que sí es indudable es que en el curso de los acontecimientos de 1973 él defendió las libertades, la democracia y los derechos sociales y los golpistas la opresión, la dictadura y la perpetuación de los privilegios. Aunque un socialdemócrata como yo no puede aplaudir todas las decisiones que tomó Allende (la situación política el 9 de septiembre de 1973 era muy dura, en un gran porcentaje por los lobbyes anti-izquierdistas pero también por la obstinación de Allende a no acatar decisiones del Parlamento chileno escudándose en ciertos privilegios presidenciales, de manera que incluso Allende se vió forzado a anunciar un adelanto de elecciones el 10 de septiembre), me siento muy identificado con la figura de Allende. Hasta para el comandante René Schneider (cuyo asesinato propició el ascenso de Pinochet en el escalafón militar), Salvador Allende representaba la legalidad y la democracia. Así que es deleznable que haya quien se invente supuestas razones quiméricas (como la posibilidad de una invasión de un ejército marxista desde Bolivia) para justificar el golpe de estado de Pinochet, o intente pintarnos a Allende como un criptoestalinista que iba a acabar con las libertades de los chilenos. El revisionismo como en casi todos los casos atufa a neofascismo o a beneficiarios del régimen fascista de Pinochet.
Además de la ofrenda floral se ha realizado un concierto con el guitarrista Eulogio Dávalos que entre otras ejecutó una magnífica Danza Española Nº 5 del maestro Enric Granados, y del grupo Cono Sur, a los que me perdí al tener que marchar antes.
El Chile de hoy en día es tal vez una sombra de lo que Allende soñó… la pseudo socialdemocracia que intenta aplicar Bachelet es posiblemente mejor alternativa que las revoluciones bolivarianas y mucho mejor que la miseria que el neoliberalismo ha extendido en muchos países de latinoamérica. No sé que hubiera sido de Chile con Allende, la situació económica era mala… pero menos que en las décadas anteriores, y tampoco es que la dictadura la mejorara demasiado… fueron los primeros gobiernos socialdemócratas una vez recuperada la democracia que tuvieron los mejores datos macroeconómicos y recuperaron la vieja idea de un pequeño estado del bienestar. No sé si la situación crítica en la que estaba la política de Salvador Allende se hubiera salvado o no… lo que sí sé es que cualquier alternativa democrática, con una nueva victoria de Allende o con una derrota electoral y un cambio de gobierno siempre hubiera sido mejor que cualquier dictadura. Y por intentar defender ese régimen, la democracia, que era muy posible que le sacara a él del gobierno en las nuevas elecciones presidenciales, por lo que murió Allende. Y eso no lo podemos olvidar los que hoy gozamos de los frutos de otros que en decenas de países han muerto por las libertades que hoy
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